Marcus finalmente encendió su teléfono móvil después de lo que pareció una eternidad, Una oleada de mensajes y notificaciones se agolparon en la pantalla, haciéndolo fruncir el ceño, presintiendo que aquello no anunciaba nada bueno.
La mayoría eran reportes de seguridad y estadísticas de daños tras el devastador ataque sufrido en los hangares de Pomilia, pero hubo dos mensajes en particular que lo hicieron apretar el dispositivo con fuerza entre sus puños, conteniendo a duras penas la ira que a