Afortunadamente para Maya, el teléfono de Marcus sonó en ese momento, tenía visitas inesperadas en el corporativo y debía acudir de inmediato.
—Lo siento, Maya, continuaremos con esto después, me esperan en el corporativo, regresemos.
—Claro, no te preocupes.
Marcus pagó enseguida, después se dirigieron de prisa hacia el corporativo, mientras Maya trataba de igualar su paso, pensaba que quién sea que hubiera llegado, debía de ser muy importante.
Entraron en la oficina, dentro, esperando a Ma