El heterocromático rompió el beso y finalmente enterró la cara en su cuello. Kary por inercia o instinto inclinó la espalda para facilitarle el acceso mientras él mordisqueaba y lamía los puntos que sabía sensibles, haciéndola estremecer. El hombre lobo emitió un gruñido ronroneante y sus manos se volvieron un poco más posesivas sobre ella.
Jesús de Nazareth. De verdad, de verdad que las pobre mujeres humanas se pierden de absolutamente toda la diversión con los hombres humanos, en vez de tener