De pie junto al Alfa, Kary por fin se percata de los nuevos arañazos que se había hecho luchando contra la última invasión Bell. Aunque no lo demostraba, ella lo conocía lo suficiente como para reconocer la tensión en su cuerpo que delataba su dolor cuando fue a recoger su pistola desechada.
—Entonces, ¿debería preocuparme por si Shys nos gasta bromas en mitad de la madrugada?—preguntó mientras se deshacía de los pantalones que encontró en la sala de higiene.
Lark se rió por el tono divertido d