Siempre, mi Luna. Siempre vendré a por ti y te salvaré—Emerson comentó con fervor, antes de cubrir la cara de su mate con besos.
Kary comenzó a reír incontrolablemente
—¡Alfa tonto! ¡Me haces cosquillas!
Lark hizo oídos sordos y definitivamente los chillidos que la ojigris producía no lo detuvo en su asalto. Al cabo de un rato, la levantó y la llevó en brazos al salón.
Emerson se acomodó, sentándose en el enorme sofá y acomodó a Kary en su regazo.
—Por favor mi luna, si alguna vez quedas atrapa