—Disculpe, Alfa de la manada Hanjx, Emerson, presento mis respetos como también lo hace mi familia—lo llamó una voz molesta y familiar.
Lark se giró para mirar al intruso.
Era Lok, su compañera y sus dos crías adolescentes lo miraban expectantes. Sus crías no eran tan pequeñas como para que el ambiente en la superficie los moleste o haga daño, pero no lo suficientemente grandes como para formar parte de los soldados rasos de la manada.
Entrecerró levemente los ojos en su dirección. El hombre j