80. Señales que no deberían existir.
La rutina médica comenzó analizando mis signos vitales, y aquello me hizo sentir un poco incómoda, porque me recordó el tiempo en el que había pasado en los laboratorios; el tiempo oscuro y frío en el que lo único que pasaba en mi vida eran los chequeos médicos, en el que revisaban mis signos vitales varias veces al día y estaba constantemente pegada a extraños aparatos que lanzaban indicaciones con sonidos extraños.
Entonces, mientras John me revisaba, era inevitable no sentir aquella sensació