Viéndola reír a carcajadas, experimenté una extraña emoción en el pecho, una opresión peculiar. Lucía radiante y plena, y deseaba que siempre se sintiera así. Quería ser quien la hiciera feliz. Me sentía abrumado por emociones nuevas para mí. Misha debió notar algo, pues me besó con fuerza, llevándose mis preocupaciones.
- ¿Algo va mal? - preguntó, acariciando mi rostro - te noto tenso.
- ¿Tenso? No, solo me pregunto qué hace una mujer tan hermosa como tú a mi lado - contesté con sinceridad, vi