- Déjame llamar a Alan- pidió.
Con un nudo en el estómago comencé a sentir que las paredes del lugar se estrechaban. Incapaz de soportarlo, me levanté y me acerqué al camarero que ordenaba vasos en la barra.
- La cuenta, por favor - pedí en voz baja - y me gustaría saber si vio a la persona que me dejó la flor. Quiero agradecerle personalmente.
- La flor fue entregada por un chico de la florería cercana.
- ¿Conoce la florería? - pregunté, sintiendo cómo latía mi corazón.
- Sí, señorita, está a