Peter asintió y se giró hacia otro de sus hombres mientras decía: "Tú, toma mi asiento. Yo iré de copiloto".
Al final, él no era ningún experto en artes marciales, sino un asesino a sueldo curtido que dependía de sus armas de fuego.
Además, las órdenes desde arriba eran mantener todo en silencio, por lo que ideó esta estrategia clandestina y sin balas para eliminar a Tanya. En caso de cualquier imprevisto, también había ocultado una pistola ya apuntada desde debajo de los asientos, lista para di