Lo de ser consultor de feng shui era solo una tapadera. Aparte de cambiarse de ropa para su papel como bailarín de apoyo, Charlie prácticamente no tenía nada que hacer.
Además, aún faltaban noventa minutos para su salida al escenario: Quinn no aparecería hasta una hora después del inicio del concierto de Tanya, y él lo haría treinta minutos después, en la última canción.
Mientras avanzaba entre los espacios que dejaban los enormes equipos del escenario, se quedó asombrado ante la interminable