El taxista se rio entre dientes. “¿Eres de aquí y te diriges a la Calle de Antigüedades tan pronto como aterrizas en lugar de irte a casa? ¿Y sigues diciendo que no intentas conseguir una ganga irresistible?”.
“Vamos, hombre… no solo eres tú, yo también quiero eso. Los taxistas nos matamos trabajando solo por diez mil al mes como mucho, mientras que nuestro amigo de allá ganó veinte millones en una noche. Podría seguir conduciendo taxis el resto de mi vida y seguiría sin ganar tanto dinero”.
J