De repente, Charlie recordó su infancia, cuando él y sus padres encendían fuegos artificiales juntos a orillas de la Bahía de Herrolls, allá en Punta Este.
Sin duda, había recorrido un largo camino desde entonces, después de una vida llena de penurias, humillaciones y tribulaciones. Sin embargo, sus traumas nunca lograron vencerlo ni hicieron que se volviera una persona retorcida o antisocial.
Incluso ahora, seguía siendo amable y recto, no solo por la educación que había recibido, sino tambié