Capítulo 24
Aunque eran esposos, a Lía le dio muchísima pena que estuviera examinando su ropa interior.

—Estás loco, ¿verdad? Nadie en su sano juicio se llevaría lencería así a un viaje de trabajo.

Le arrebató los dos conjuntos. De pronto, el negro le resultó familiar; ya se lo había puesto una vez. Aquella ocasión, Damián estaba tan entusiasmado que incluso sacó... las esposas.

Una vez en la recámara, otra en el baño y, ya de madrugada, una más en el balconcito... Solo así quedaron satisfechos.

Varias esce
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP