La noticia del envenenamiento de Julian Vance cayó sobre la torre de Thorne Enterprises como un telón de acero. En cuestión de minutos, el piso cincuenta quedó bajo un confinamiento estricto orquestado por el equipo táctico de Dante. Las sirenas de las ambulancias resonaban abajo, en las calles de Nueva York, pero dentro del penthouse el silencio era helado, casi sepulcral.
Alessia permanecía de pie en el centro del vestidor principal, observando su reflejo en el espejo de cuerpo entero.
Frente