La llamada de la fiscalía cayó como una losa sobre el salón. Alessia permaneció inmóvil, pegada al pecho de Dante, sintiendo cómo el eco de las palabras del fiscal resonaba en sus oídos. Aparente suicidio. Arthur de la Vega había preferido la sombra de una celda fría y una soga improvisada antes que enfrentar el juicio público y ver a su imperio ser devorado por la alianza entre su hija y su mayor enemigo.
Dante colgó el teléfono con un movimiento metódico. Sus ojos grises, fijos en el rostro d