Las letras rojas sobre el cristal del espejo parecían sangrar bajo la luz halógena del vestidor. Alessia se quedó petrificada, con la mirada fija en la acusación que amenazaba con dinamitar la única certeza que le quedaba en medio del caos: la confianza que, contra todo pronóstico, comenzaba a construir con su esposo.
"Bianca no murió por las cuentas de la empresa, Alessia. Murió porque estaba embarazada de Dante."
Los pasos de Dante se detuvieron justo en el umbral del dormitorio. El magnate n