La fotografía quemaba entre las yemas de sus dedos. Ver su propia silueta recortada contra el ventanal junto a Dante, capturada apenas unos minutos atrás desde la calle, convirtió el aire de la suite en un veneno helado. Arthur era el ejecutor directo, el hombre impulsado por la avaricia y el pánico; pero la frase en el reverso despejaba cualquier ilusión de victoria: la red de la que Bianca intentó escapar tenía un arquitecto aún más oscuro y lejano.
Alessia apretó el papel de estraza, sintien