—Clarisse, alguien dejó para ti esto en el escritorio —le informó Lorna al entregarle un paquete.
—Oh, gracias. Aunque no estaba esperando nada… Que raro —pensó en voz alta y lo desenvolvió—. De acuerdo… Esto es mucho más extraño aún.
—¿Por qué? ¿Qué es? —preguntó Galen y colocó su cabeza sobre el hombro de su amiga para ver lo que había en la pequeña caja—. ¡Uh, a alguien le mandaron un lindo regalito! —canturreó.
—Déjame verlo —pidió Lorna, alzando la vista desde su asiento.
Clarisse sacó de