El alcohol ya dominaba sobre el cuerpo de Clarisse, no fue una tarea tan complicada considerando que jamás tuvo una buena resistencia contra éste. No recordaba desde hace cuánto estaba sentada en la barra del bar, sólo que su mente ya no estaba anclada a un solo pensamiento, se sentía ligera y muy feliz.
—Oye, chica. Dame otro, ¿sí? —le pidió a una de las camareras.
—¿Segura, Clarisse? Has tomado bastante —comentó la camarera, quien la conocía por ser del servicio que los chicos siempre contrat