Los ojos de Clarisse se abrieron levemente cuando dio la vuelta en la cama y le pareció ver una espalda ancha junto a ella. Era absurdo, ella dormía sola y desde hace mucho no tenía una cita que terminara en sexo.
No había forma de que estuviera con alguien en la cama, además, al último hombre que vio fue Soren, pero era imposible.
—¡Soren! —exclamó y su cuerpo se incorporó de un saltó sobre la cama.
Vio al hombre que estaba durmiendo plácidamente junto a ella tumbado boca abajo. Ahogó un grito