Casi se cumplía una semana desde que Clarisse perdió todo contacto con Soren. No obstante, se había comunicado con Peter y por lo que sabía, venía de regreso a la ciudad. La pelinegra no sabía cómo sentirse, una parte de ella estaba emocionada porque probablemente lo volvería a ver, pero otra quería estrangularlo por no enviar ni un misero correo electrónico.
No es cómo si en Malacia no existiese el internet.
Pero Lorna tenía razón, debía pensar con claridad lo que haría. Bien podría dejarse ll