Para cuando Liza volvió al almacén le pareció raro que no hubiese alguna luz encendida en el interior de este. Estacionó el auto y bajo sin perder de vista el edificio, incluso miró los alrededores, pero nada parecía estar fuera de lugar. El silencio que había la estaba incomodando y lo único que se escuchaba eran sus pasos de camino a la entrada.
—¿Soren? —llamó una vez dentro, pero nadie respondió. Así que siguió caminando mientras sujetaba un arma escondida debajo de su chaqueta—. ¿Señor? ¿S