Tres días habían transcurrido desde la noche que escaparon de una mansión que voló en pedazos. Las cosas claramente no salieron cómo Soren las había planeado y eso era algo que realmente le molestaba. Tendía ser controlador y meticuloso, especialmente con estas situaciones y ahora de seguro los estaban buscando por toda Malacia.
Ahora se encontraban al otro extremo de la capital, escondidos en un viejo almacén oscuro y húmedo. Liza limpiaba en silencio la herida que el pelinegro tenía en un cos