Jax no estaba para nada convencido con la respuesta de su exprometida. Él tal vez ya no formaba parte de su vida de la misma manera de antes, ella cambió muchas cosas, pero en esencia continuaba siendo la misma mujer de intensos sentimientos. Y ahora mismo debía tener un huracán dentro de su cabeza, impidiéndole pensar con claridad.
―Sabes que lo que hiciste estuvo mal ―no quería hacerla sentir mal, pero debía poner límites―. No puedes volver a hacerlo. Fue un enorme riesgo el que corriste hoy,