Cuando despertó ya eran las diez de la noche y estaba completamente solo en la habitación. El dolor menguaba con cada día, las heridas estaban cerraban cómo era debido y sin complicación alguna, lo cuál indicaba que pronto podría irse. Sin embargo, él no podía esperar más en esa camilla. Existía un asunto allá afuera que debía ser tratado inmediatamente con total atención de su parte.
Apartó las sábanas y se arrancó el catéter antes de salir de la cama, en primera instancia sintió lo extraño qu