Bebió de un trago el líquido oscuro del vaso y pidió otro.
No estaba seguro desde cuando estaba bebiendo, sólo sabía que en se sentía malditamente bien con cada trago. Era cómo si el alcohol ahogara todas sus preocupaciones y paulatinamente fuese olvidándose de todos los problemas que surgieron en sólo un día. No es que fuese del tipo de persona que cree que todo se soluciona con lo que hay al fondo de una botella, pero en ese momento lo único que quería era olvidar quién era, donde estaba y lo