—¡Es viernes y el cuerpo lo sabe, amigos míos! —exclamó la pelirroja al entrar al apartamento, se detuvo a bailar un poco en la puerta y luego siguió hasta la sala—. Llamen a una niñera para el mocoso, hoy es viernes de Lorna.
—¡No soy un mocoso, vieja! —le gritó el niño.
—¡A callar, gnomo de jardín!
—¡Vieja gritona!
—¡Y tú eres un niño tonto que aún se hace pipí en la cama! ¡Le diré a tus compañeros de clase y se burlaran de ti!
—¡Mamá, la vieja vecina me está molestando! —se quejó casi que a