Caminaron a paso lento uno junto al otro mientras los caballos les seguían hasta que llegaron a un árbol en donde tomaron asiento bajo su sombra. Seniah se pasó las manos por el cabello que lo llevaba suelto en ese momento. Daliah y Oliver se miraron entre sí preocupados por lo que ella estaba por decirle, pues sabían que se trataba de malas noticias.
—La reina… Mi madre está muy mal. La doctora ha comentado que su condición va en declive a pesar de que hemos utilizado los mejores medicamentos