No importaba cuanto tiempo pasara, ellos siempre se iban a pertenecer uno al otro, es por eso que sus amigos creían que sólo era cuestión de tiempo y de que hablaran para solucionar todos los problemas. Al igual que con Soren, los amigos de Clarisse pasaron los últimos días intentando hacer que ella le llamase, aunque se negaba a dar su brazo a torcer.
Llegó a un punto en el que se enojó mucho con sus tres amigos y sólo Pat logró que las cosas se calmaran, ya que ese niño era la debilidad de la