—¿A dónde vamos, Soren? —preguntó Jeremy.
Iban a toda velocidad en el auto del pelinegro. Su teléfono sonó y se lo lanzó a su mejor amigo.
—Contesta —ordenó—. ¿La encontraron?
—Rastreamos el teléfono cómo nos pidió. Está al noroeste de la ciudad, cerca de la bahía. Le estoy enviando la dirección —informó Peter desde el otro lado de la línea
—La tengo —dijo Jeremy y le mostró el mapa al conductor.
—Nos prepararemos para ir a apoyarlo, joven Soren.
—No, es necesario, conozco ese lugar.
—Señor, ta