Ocho horas habían pasado desde que capturaron a James y se tiempo de negaba a hablar. Incluso después de romper varios de sus huesos y cortar su piel, incluso después de ser apaleado y electrocutado, ese hombre se negaba a decir algo.
La habitación estaba envuelta en una penumbra opresiva. La tenue luz de una lampara revelaba una escena de crueldad y desesperación. James estaba encadenado a una silla de aspecto macabro, mientras miraba a los hermanos con una mezcla de odio y terror.
Soren, con