—Una apuesta cuyo premio eres tú, ¿eh? —insinuó Lorna con una sonrisa enorme.
Clarisse ya le había contado todo sobre su reciente platica con Soren, no le quedó de otras después de que su amiga la encontrara en la entrada hablando con el pelinegro por teléfono.
—Básicamente…, sí —aceptó luego de un rato de negarlo.
—Amiga, te sacaste el premio gordo con ese hombre. ¿Por qué te resistes? Es muy claro que le gustas y a ti te gusta él —aseguró la pelirroja.
—Eso no es cierto. No me gusta —declaró