Mundo ficciónIniciar sesiónEntregarme a sus caricias así, exhausta tras permitirle jugar conmigo a su antojo, aún ebria de miel y madreselva, todas mis emociones y sensaciones a flor de piel, era placer en sí mismo. Un placer que sólo seguía incrementándose cada vez que estábamos juntos, y del que mi cuerpo parecía incapaz de saciarse.
Descansé mi espalda contra su pecho y se me escapó un suspiro entrecortado al sentir que sus dedos resbalaban







