El sol de la mañana se filtraba a través de las cortinas de seda color crema de la habitación VIP, iluminando el rostro de Leonid con una luz que apenas lograba disimular los moretones y vendajes que cubrían su cuerpo. El olor a desinfectante se mezclaba con el aroma tenue de las flores que alguien había dejado en la mesita de noche, un detalle que probablemente había sido idea de Lenna.
Leonid estaba recostado contra las almohadas, con el torso vendado y un moretón violáceo que se extendía des