La escala había sido rápida, pero aun así el viaje desde San Bartolomé hasta Moscú seguía siendo agotador. Después de abandonar el Caribe, el jet había realizado una parada técnica para reabastecimiento y trámites de vuelo antes de continuar hacia Rusia. Para cuando finalmente aterrizaron en el aeropuerto privado de Moscú, el cielo ya estaba cubierto por densas nubes grises y el frío característico de la ciudad parecía haberse instalado hasta en los huesos.
Samantha bajó las escalerillas del av