Capítulo 29 —El sabor a Cleo
Narrador:
Cleo tardó unos segundos en recobrar la compostura. Se alisó el vestido con manos temblorosas, apretó los muslos con fuerza para contener ese cosquilleo salvaje que aún le recorría el cuerpo, y tragó saliva como si eso bastara para borrar la humedad entre sus piernas. Sabía que si se miraba al espejo ahora, no vería a la misma chica. Se sentía marcada, desbordada, vacía. Él la había dejado al borde del abismo… y después se había ido, como si no fuera nada.