Capítulo 28 —La vigía
Narrador:
Cleo cruzó la galería como si caminara sobre vidrios rotos. El vestido liviano que eligió se movía con el viento cálido de media tarde, pero ella sentía el cuerpo en llamas. Bajó los escalones con paso firme, casi desafiante, y cuando puso un pie en el césped, sintió de inmediato todas las miradas clavadas en ella. El grupo estaba reunido bajo un toldo improvisado junto a la piscina. Lía y sus amigos jugaban con cartas y botellas de jugo mientras el parlante lanza