El aire en la sala de interrogatorios estaba demasiado tenso. Incluso todos contenían la respiración.
Josselyn permanecía de pie a un lado de la habitación, ligeramente detrás de la fila de nobles. Una posición lo bastante segura, nada llamativa, pero desde donde aún podía verlo todo con claridad.
En el centro de la sala, una silla alta de madera había sido colocada como un pequeño trono.
Y allí estaba sentado Killian.
Erguido.
Tranquilo.
Como si aquello no fuera un juicio que pudiera destruirl