—¡Un poco más rápido! —la voz de Darius sonó tensa desde atrás.
El viento nocturno azotaba sus rostros mientras el caballo avanzaba a toda velocidad por el camino de tierra.
Killian no respondió. Sus manos apretaban con más fuerza las riendas, mientras su otro brazo sostenía el cuerpo de Josselyn frente a él.
El cuerpo de la chica estaba ardiendo.
—…calor… —murmuró Josselyn en voz baja, casi inaudible. Su cabeza cayó sobre el hombro de Killian. Su respiración era irregular.
Killian apretó la ma