—¿Qué quiere decir con… que casi mata a alguien?
La voz de Josselyn no fue alta. Pero bastó para que el aire en la habitación se volviera más pesado.
Howarth no respondió de inmediato. Permaneció apoyado cerca de la puerta, una mano tocando su mandíbula aún amoratada.
Sebastian miró a su hermano, luego volvió la vista hacia Josselyn.
—No está bromeando —murmuró con ligereza, aunque su tono era más serio de lo habitual—. Si no hubiera apartado a algunos soldados, quizá ahora habría un cadáver.
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