Un golpe de suerte...
Mientras Samantha cumple con su parte del plan, Simons se ocupa de vigilar muy de cerca a Priscila.
Todas las mañanas, ella sale con su pequeño en su coche para tomar un poco de sol, Gael cada vez está más grande y el tratamiento médico parece estar funcionando. Por alguna extraña razón, ella siente como su alguien estuviese viéndola, pero la zona es bastante solitaria ya que la mayoría de sus vecinos son acaudalados millonarios que están generalmente trabajando o viajando por todo el mundo.