Ansioso por descubrir la verdad, Gari subió a su auto y condujo hasta la casa de Annette, necesitaba conversar con ella y tratar que ella le diese aquella respuesta que tanto deseaba.
La rubia estaba preparándose para ir a cenar fuera, estar sola en aquel lugar, sin Michael, sin Kate, era para ella frustrante. El timbre sonó y ella vio a través del ojo mágico de la puerta, a Gari. Rápidamente se arregló el escote de la blusa y se soltó el moño que recién acababa de hacerse y le abrió la puerta