Gari entró a la habitación, Samantha le sonrió al verlo, se levantó de la cama para ir a su encuentro y abrazarlo.
—No por favor, no me toques —dijo, se quitó la camisa y entró directamente al baño dejando a Samantha con los brazos abiertos. Abrió la regadera y dejó que el agua cayera sobre su cabeza y su cuerpo. Mientras se enjabonaba se preguntaba a sí mismo, qué debía hacer. ¿Que haría ahora que sabía aquella terrible verdad?
Decirle a Gerald, soy tu hermano, era algo que nunca pensó; eran