La rubia despertó envuelta entre las sábanas, aquel lugar era maravilloso, miró a su lado derecho pero su portentoso amante, no estaba a su lado. Se incorporó lentamente, estiró sus brazos y dejó escapar un bostezo. Se levantó de la cama, se dispuso a ir al baño, cuando escuchó los pasos acercarse regresó corriendo a la cama, se acostó y se fingió dormida.
Theodore empujó la puerta con el pie, mientras sujetaba en sus manos la bandeja con un espléndido desayuno para su acompañante. Ella se gir