Felices los cuatro ¿o los seis?...
Theodore salió de la empresa y regresó a su mansión. Al llegar se sintió tan solo sin la presencia de Priscila y Gael, que no quiso sentarse a cenar solo. Pensó en llamar a Annette, ella era una mujer muy madura a pesar de su corta edad y eso le agradaba al experto multimillonario.
¡Una mujer descomplicada y divertida!
Eso era justo, lo que Theodore necesitaba esa noche.
Le envió un mensaje, invitándola a cenar en un lujoso restaurante del centro de New York, una invitación difícil de rec