Axel Vega Lazcano
León, Guanajuato, México
Nos regalamos varios besos muy tiernos y dulces y después, tomé la mano de mi mujer y entramos tomados así de la mano a la firma, ante las miradas de clientes, de colegas y de quién Amaia se quería esconder, de Ale quién nos miró con ojos de odio y no tardó nada en escupir ese veneno que amenazaba desesperadamente con matarla.
–Estoy de suerte hoy, pero si estoy viendo a la pareja del momento – Dijo Ale con sarcasmo – El abogado infiel y su amante.
No