Axel Vega Lazcano
León, Guanajuato, México
Estábamos listos, estaba seguro de que no me diría que no, ella siempre tenía sueño y yo la iba a consentir mucho.
–Sí, mi amor, pero no quiero que se nos vaya a pasar la terapia.
–Eso no pasará, yo pondré una alarma y tendré el tiempo para despertarte. Te amo, Amaia.
–Yo también te amo, Axel.
Amaia se estaba quedando dormidita en la silla del comedor y al ayudarla a levantarse, cerró sus hermosos ojos por completo. La levanté con cuidado en mis b