Amaia Domínguez García
León, Guanajuato, México
Al volver de Autlán, pasaron unos días en los que mi hombre perfecto estaba muy ausente y hasta distante conmigo. Yo quería ayudarlo y no solo yo, también mi hermana Ale y sus demás compañeros del despacho incluido también en ellos mi padre. Un día que hacía mi tarea en su despacho, él aventó de la nada unos documentos al suelo y yo, me puse de rodillas de inmediato para recogerlos.
–Axel, yo los recojo mi amor. Tú está tranquilo, por favor – Le p