Amaia Domínguez García
León, Guanajuato, México
Por primera vez, me dio mucho miedo como me quedó viendo en cuanto hablé y quise acercarme para darle un abrazo, pues me había quedado dormida muy preocupada esperando a que llegara.
–Dudé en venir, pero ahora veo que no debí volver. Estás de nuevo con tu vocecita, queriendo consolarme y no te cabe en tu mente prodigiosa que no me puedes consolar y cállate que sé las tonterías que vas a decirme.
No me podía estar diciendo eso, por qué me atacaba d